Vallas de jardín WPC

Descubre nuestras vallas de jardín WPC, una solución decorativa para ganar privacidad y delimitar terrazas, patios, parcelas y zonas exteriores. Su acabado efecto madera aporta calidez al espacio sin exigir el mantenimiento habitual de la madera natural.

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Valla de Jardín Madera Gris Pizarra WPC

199,00  IVA inc. / ud

Vallas de jardín WPC para ganar privacidad y renovar tu exterior

Las vallas de jardín WPC son una solución práctica para delimitar una parcela, proteger una terraza de las miradas o crear diferentes ambientes dentro de una zona exterior. Su acabado efecto madera permite conseguir un cerramiento más cálido y decorativo que una valla metálica convencional, pero sin los cuidados periódicos que suele necesitar la madera natural.

En NewDecoración encontrarás vallas para jardín en diferentes tonalidades, desde acabados claros inspirados en la madera de roble hasta diseños más intensos en nogal o gris pizarra. Esto permite adaptar el cerramiento al estilo de la vivienda, el pavimento, el mobiliario exterior y el resto de elementos del jardín.

Cada pack está diseñado para formar un panel de 180 × 180 cm e incluye 11 piezas. Puedes utilizar un único módulo para proteger una zona concreta o combinar varios packs para cubrir tramos más amplios.

¿Qué es una valla de jardín WPC?

El WPC, también conocido como composite de madera, es un material fabricado mediante la combinación de fibras de madera y polímeros. El resultado conserva la apariencia cálida y el veteado de la madera, pero presenta un mejor comportamiento en espacios expuestos a la humedad y a los cambios de temperatura.

Por este motivo, las vallas WPC son una alternativa interesante para quienes quieren disfrutar de un acabado efecto madera sin tener que aplicar barnices, aceites o pinturas protectoras de manera periódica.

Su mantenimiento es sencillo. En la mayoría de los casos, basta con retirar el polvo y la suciedad con agua, un cepillo suave o un producto de limpieza compatible con el material.

Una solución para aumentar la privacidad del jardín

Una de las principales razones para instalar una valla de jardín es ganar intimidad. En parcelas, chalets, patios y terrazas es habitual que existan zonas expuestas a viviendas vecinas, calles, caminos comunitarios o espacios de paso.

Las vallas para jardín permiten crear una barrera visual y disfrutar con mayor tranquilidad de una comida al aire libre, una zona de tumbonas o un espacio de juegos. También pueden emplearse para ocultar áreas menos decorativas, como la zona de herramientas, el espacio destinado a los contenedores o determinadas instalaciones exteriores.

No siempre es necesario cerrar todo el perímetro. En muchos proyectos basta con instalar uno o varios paneles en los puntos más expuestos para crear un rincón más protegido y acogedor.

¿Dónde instalar vallas de exterior?

Las vallas de exterior WPC pueden utilizarse en diferentes espacios alrededor de la vivienda:

  • Jardines y parcelas de casas unifamiliares.
  • Terrazas situadas en plantas bajas o áticos.
  • Patios interiores y zonas comunes.
  • Porches y comedores al aire libre.
  • Entornos de piscinas y espacios de descanso.
  • Separaciones entre viviendas adosadas.
  • Cerramientos laterales junto a calles o caminos.
  • Delimitación de diferentes ambientes dentro de una misma parcela.

También pueden instalarse delante de un muro, una malla o un cerramiento antiguo cuando se busca mejorar su aspecto. De este modo, además de aportar privacidad, la valla se convierte en un elemento decorativo que ayuda a ordenar visualmente el exterior.

Instalación de una valla de jardín WPC

Para conseguir un cerramiento estable, la estructura debe fijarse sobre una base firme y correctamente nivelada. La forma de anclar los postes puede variar dependiendo de si se trabaja sobre hormigón, pavimento, un muro o directamente sobre el terreno.

Antes de montar las piezas, mide y marca la posición de cada poste. Es importante mantener la misma distancia entre ellos y comprobar su verticalidad con un nivel. Una pequeña desviación al comienzo puede dificultar posteriormente el encaje de las lamas.

Una vez fijada la estructura, las piezas se introducen progresivamente siguiendo el sistema de montaje del producto. Finalmente, se colocan los perfiles y remates necesarios para proteger los extremos y conseguir un acabado más limpio.

Si el cerramiento está situado en una zona especialmente expuesta al viento o el soporte genera dudas, es recomendable consultar con un profesional para elegir el sistema de anclaje más adecuado.